Traducción Tamyris y Enigm

En la larga historia de los cómics Disney hechos en Italia, Patomas es uno de los personajes más fascinantes.

Como recordatorio, Patomas – Paperinik en VO – es la versión superheroica de Donald. Solo Ungenio Tarconi, que le proporciona artilugios de todo tipo, conoce la verdadera identidad de este superhéroe enmascarado que lucha contra los Golfos Apandadores y científicos locos desde 1969. Con 887 historias creadas en Italia y 91 en el resto del mundo (en 1 de octubre de 2016), Patomas ya tiene una hermosa historia nacional y una notoriedad global.

Una de las curiosidades del personaje es que ha cumplido roles muy diferentes desde su creación. La primera historia de 1969 está firmada por Guido Martina, el principal guionista de la revista Topolino, y Giovan Battista Carpi, uno de sus dibujantes habituales. A veces leemos que nació a consecuencia de los muchos lectores que reclamaban, que, por una vez, se dejara a Donald ganar. Elisa Penna, la redactora en jefe, tuvo entonces la idea de hacer un pastiche de Diabolik, « el rey del terror », ese comic negro para adultos que conocía entonces un gran éxito. Creado en 1962 por las hermanas Giussani, la historia en cuestión venía directamente de nuestro Fantomas e incluso dio lugar a parodias que incluían una película, Dorellik. Patomas-Paperinik, por lo tanto, tiene una rica herencia desde el principio y se parece más a un ejercicio de estilo altamente referenciado. Es posible que el episodio no fuera planeado y sin duda no fue pensado como el primero de una larga serie.

Lejos de ser un superhéroe a la americana defensor de viudas y huérfanos, Patomas es un « diabolico vendicatore », malhechor actuando en su beneficio. Si, contrariamente a Diabolik, él no mata a nadie, sí actúa como un terrorista oponiéndose claramente a Gilito y a sus sobrinos. Una fuerza oscura, que desaparecerá poco a poco, puesto que Patomas será en los años 80 lo que es hoy: un modelo positivo, un aventurero genérico a lo Batman o a lo Indiana Jones. Para los puristas se ha perdido un poco desde que combate a diario los supercriminales (de Spectrus a Mad docteur). Incluso conocemos Paperinik alternativos en el reboot de PKNA, después PK2 y PK, desde 1996, donde ataca a robots y alienígenas a lo Green Lantern con un diseño de página característica del cómic.

Lejos de recorrer estas décadas de historia, mi objetivo aquí es resumir cuidadosamente las primeras historias de Patomas. En dos artículos, analizaré especialmente cómo se rompe el modelo de Diabolik y cómo aparecen, muy rápidamente, las primeras semillas del superhéroe.

Los orígenes

(episodio 1: cómo convertirse en Patomas)

El primer episodio se ha vuelto mítico. Donald se hace con el legado de un famoso ladrón, Fantomius, y lo usa para vengarse de Narciso y Gilito bajo el traje de un justiciero enmascarado.

Bajo esta nueva cara, somos testigos de la iluminación del pato. En las primeras páginas, como ocurre a menudo en las historias de Guido Martina, Donald es un antipático que comienza la aventura arrojando a un pobre perro a la calle, a pesar de la promesa que les hizo a sus sobrinos. Violento, perezoso y desafortunado, toca fondo. Por tanto, tan pronto como se lanza a la conquista de su nueva identidad, ya no hay nada que pueda detenerlo. La lectura del diario de Fantomius lo ha transformado: aquí lo tenemos robando discretamente un invento de Ungenio Tarconi, lo que nos deja impresionados, y que, por una vez, frustra el pronóstico de Jorgito, Juanito y Jaimito, quienes le anuncian que se meterá en graves problemas. Incluso su apariencia gana en confianza, y, por el contrario, son sus enemigos quienes se ridiculizan.

En realidad <<Patomas el diabólico vengador>> (Paperinik il diabolico vendicatore) es algo excepcional, una historia alternativa. Todo se desarrolla bajo la forma de un guiño al lector, al que Donald mira a la cara en más de una ocasión. El triunfo del pato, al invertir los códigos habituales, es un momento poderosamente transgresivo que permite al niño sustraerse del sistema cerrado de Disney para ingresar en una sociedad en movimiento.

Y, de hecho, el éxito de este primer episodio será enorme, hasta el punto de que ocho meses más tarde, se pondrá en marcha un segundo. Tengamos en cuenta también que « Paperinik il diabolico vendicatore » ha adquirido desde entonces el estatus de clásico, siendo tan reeditado en Italia como las historias más famosas de Barks. Se adaptó a partir de 1970 en texto ilustrado, y el personaje de Patomas ha continuado durante décadas inspirando a los autores. Marco Gervasio le ha consagrado actualmente una serie regular, y un cierto número de episodios le ponen es escena, incluida una versión alternativa del episodio inaugural, donde es Narciso quien hereda de Fantomius.

Pero Patomas, tal como es definido en 1969, altera la coherencia interna del universo Disney en varios puntos. Para integrarse y convertirse en un personaje recurrente, tendrá que dejar de lado sus orígenes transgresores.

  • En primer lugar, la estructura del episodio no es idealmente compatible con el concepto de serie. Termina con la coronación de Donald, finalmente vengado de todas sus desgracias. Este no es un caso único, pero es cierto que la mayoría de las historias siguen un patrón cíclico, en el que los personajes terminan la aventura como empezaron. El tema de « La venganza de Donald » no es reproducible hasta el infinito.
  • Más seriamente, los personajes ven que su estatus se tambalea, al poner en peligro la coherencia interna del elenco de Disney. Donald, por supuesto: generalmente desafortunado y torpe, se convierte aquí en aquel que siempre tiene éxito. Pero también es el caso del Tío Gilito: la oposición con su sobrino, generalmente tratada como un tema secundario y, por lo tanto, llamada a subsistir en una forma cómica de historia en historia, es aquí el tema principal, y es llevado a su término. Por tanto, resolver esta oposición es tachar a uno de los dos personajes de verdadero villano, como Rockerduck o Patapalo. Si Narciso está acostumbrado a ser derrotado al final de una historia, Tío Gilito, como figura paternal, nunca lo es completamente. O al menos, especialmente en Barks, se supone que el lector no debe identificarse, como aquí, con Donald contra su tío. Continuar esta lógica será por lo tanto arriesgado.
  • Por encima de todo, la historia plantea un problema político, y también moral. Donald está claramente fuera de la ley. Al igual que su modelo Fantomius, defiende la justicia social y ataca a los ricos como un Robin Hood. Su primera acción consiste mismamente en robar el colchón de billetes del Tío Gilito, después de lo cual es perseguido por agentes que noquea con sus artilugios. Guido Martina siempre ha acentuado hasta el ridículo los defectos del Tío Gilito. Aquí, él critica abiertamente el poder de los más ricos: Donald se define como « vittima dei plutocrati », víctima de los plutócratas. Esto es bien una herencia de Diabolik, que ya desafiaba el orden establecido. Bien lejos de un capitalismo a la americana donde la audacia es siempre recompensada, Martina denuncia aquí un sistema de opresión que hace del pobre la eterna víctima. ¡Donald-Patomas-el lector, es la ecuación básica de la revolución!
  • Finalmente, todas estas contradicciones se ven exacerbadas por el ángulo de ataque de la historia, el de la complicidad con el lector. Él es el único, con Donald, que conoce la última palabra de la historia, mientras que el resto de la familia continúa tomando al pato por un perdedor. Es este giro en la « era del secreto » el que ha hecho posible los otros. Normalmente, los personajes en el universo de Disney son todos iguales en el conocimiento de su universo: lo que se revela una vez es para todos. Esta es una de las definiciones de la simplicidad de las relaciones humanas. Por el contrario, aquí, el lector es parte de una banda organizada con Donald y Tarconi, lo que aumenta la gravedad de todas las rupturas con lo convencional.

Durante el intervalo de un episodio, estas contradicciones podrían ser consideradas bajo una máscara de carnaval. Pero desde que Patomas está destinado a convertirse en un tema recurrente, ya no puede permitirse socavar los cimientos del universo Disney. Poco a poco, las siguientes historias llevarán a Martina a responder, punto por punto, de estos problemas. Patomas emprenderá aventura tras aventura una contrarreforma que le permitirá reintegrar el universo Disney tal como era antes.

Los inicios de Patomas – 2: La contrarreforma.

Como hemos visto, las contradicciones del primer episodio son de cuatro clases: la estructura narrativa que no fue pensada para tener continuidad en una serie, los personajes que pierden en coherencia, el mensaje político subyacente y el principio del secreto que une a Patomas y al lector. Es por este último punto por el que comenzará el retorno al orden.

1) Un poco menos secreto (episodio 2)

La primera resolución de Martina es reducir la complicidad con el lector a otro nivel. Tras la introducción del segundo episodio, Tarconni se traga una píldora Car-Cam para borrar todos sus recuerdos. Tarconni, personaje eminentemente positivo del universo Disney, se rehabilita por tanto de esas aventuras muy poco conformes al credo. En cuanto al dibujo, Scarpa y Cavazzano, ya no incluyen las miradas frontales de las cuales Carpi había llenado la primera historia. Donald ahora es el único responsable de sus hazañas bajo la máscara de Patomas, y el lector no se identifica con ellas tan fácilmente. El final de este segundo episodio va en la misma dirección: en lugar de una venganza secreta, Donald disfruta de un triunfo público. Los sobrinos lo aclaman, Tío Gilito reclama su parentesco, y Daisy le promete todos sus bailes. Incluso si la verdadera identidad de Patomas permanece, y siempre seguirá siendo un secreto, la historia no se limita ya a un juego.

Desde entonces, la ruptura con la moralidad es más aceptable, ya que el lector no es cómplice. Por lo tanto, Patomas continuará robando un poco más y oponiéndose, aunque menos explícitamente, a la plutocracia.

2) Nudo narrativo (episodios 3 al 8)

En este segundo episodio, Martina no parece encontrar una nueva idea para explotar el tema. Por lo tanto, se contenta con reanudar una estructura bastante similar a la primera: Donald, explotado por su familia, roba a Tío Gilito, acusa a Narciso y termina devolviendo el dinero. Su triunfo público puede llevarlo incluso más allá del primer episodio encumbrando a Donald y no a su vestuario.

Sin embargo, está claro que Martina no puede usar el mismo esquema eternamente. Busca otras ideas a partir del tercer episodio. Uno siente, al leer estas historias, que el guionista improvisa.

En Patomas vuelve, Donald se enfrenta a un falso Patomas dirigido por Tío Gilito, y al mismo tiempo tiene que defender su anonimato. Con este doble juego que confunde un poco las pistas, debe de proteger su nueva identidad de pato justiciero: ya no es tanto un viaje hacia el reconocimiento como la resistencia a la explotación. De conquistador, Donald se transforma gradualmente en defensor o incluso en protector. Luego, en Patomas y la justicia ultrasónica (episodio 5), lucha contra la explotación mercantil de su traje de justiciero, y en Patomas y el castillo de las tres torres, y Patomas y la Bella durmiente (episodios 7 y 8), evita que sea expulsado de su casa, especialmente por temor a que Narciso encuentre el armario ascensor y todo el equipo de Patomas. El personaje ya no es el medio de una revolución, sino un activo para mantener. Por lo tanto, la lógica serial ya no plantea un problema.

3) Crear a Patomas (episodios 4 al 6)

Paralelamente a esta diversificación de temas narrativos, y para justificarla, Martina otorga un nuevo estatus a Patomas. El icono por lo tanto se consolidará con cada historia.

De hecho, el personaje no existe en las dos primeras historias. Aparte del lector y el propio Donald, nadie ha oído hablar de él. Incluso en la tercera historia, mientras se hace su reputación, los Patolandeses hablan del « bandido », o eventualmente del « Fantasma de Fantomius ».

El 4º episodio es el primero en formalizar la existencia del justiciero. Frente a toda la ciudad que está de acuerdo en que es solo un rumor, el pato aparece a plena luz, lo que obliga a los Jóvenes Castores a exclamar « ¡Pero entonces … existe! Ahora, como justiciero, Donald debe demostrar su valor: de la misma manera que se mantuvo bajo su verdadera identidad bajo los estandartes de su familia, debe hacer lo mismo con el nombre de Patomas. Por primera vez, su aparición es realmente pública.

El reconocimiento del justiciero es muy positivo, como el de Donald en la tercera historia. Cuando devuelve el dinero a la población mediante un robot, al final de <<Patomas vuelve>>, está bajo los vítores de la multitud. Cuando humilla a Rockerduck, el alcalde y sus electores exclaman: « ¡Viva la justicia! ¡La inocencia triunfa! El personaje es ahora el guardián de Patolandia, en nombre del pueblo y en contra de los poderes financieros. Ya no se trata de venganza individual.

Este reconocimiento tampoco es adquirido, ya que el nombre de Fantomius prima sobre el de Patomas hasta el sexto episodio. La existencia misma del justiciero sigue siendo cuestionable durante mucho tiempo, como en los episodios 5 y 7. El desarrollo del personaje va de la mano con su reconocimiento como tal. Este Paperinik, que al principio era solo un juego de palabras para el título de la historia, destinado específicamente al lector, se convierte en el nombre oficial del justiciero. El pato superhéroe toma la forma de un icono, tanto a los ojos de los lectores como a los de los Patolandeses. Su traje completo, presente por primera vez con máscara y gorra en el tercer episodio, ancla la fusión entre Fantomius y Patomas. El criminal del pasado da paso a un nuevo personaje, todavía virgen.

Para Martina, este nacimiento de Patomas tiene varios intereses: resuelve el problema del conflicto de personalidades internas de Donald, llevando sobre Patomas todos los buenos aspectos de su personalidad. El pato justiciero se usará esencialmente como un héroe autónomo, y relativamente poco como un personaje secundario en otras intrigas. El nacimiento de Patomas también abre el camino a conclusiones más variadas, donde el héroe puede encontrar su reconocimiento sin romper con la continuidad de su universo. Finalmente, allana el camino para una reinversión moral, la misión de Patomas no se confunde necesariamente con el deseo de venganza de Donald.

Este avance también le permite a Martina volver a la cuestión del secreto, con una nueva participación de Tarconi y con un guiño de Patomas al lector, en el tercer episodio. Sin volver a la situación inicial, la solución de las contradicciones se hace con obvias dudas.

4) Salvemos al soldado Gilito (episodios 4 al 11)

Habiendo aceptado el orden establecido, y la comunidad habiéndolo admitido en su seno, Patomas puede ser por tanto validado como personaje estable. El terreno está preparado para reintegrarlo a la moralidad propia del universo Disney.

Todo se mueve alrededor del Tío Gilito. Martina dudará en poner a Patomas de su lado, tratándolo alternativamente como un adversario y un aliado. Logrará asociarlos encontrando a un nuevo villano, innegable como este, para ocupar el lugar del multimillonario: Rockerduck. Este es el que encarnará la injusticia de los financieros en los episodios 4 y 5, acaparando una joya preciosa y vendiendo trajes de Patomas.

A partir del cuarto episodio, Tío Gilito no aparece tanto como un vil plutócrata que, como un tío molesto, y sus argumentos son más familiares que empresariales: « ¡no olvides que un heredero puede ser desheredado! » Patomas va por tanto a robar a Rockerduck para que Tío Gilito lo deje tranquilo. Él no se entromete en la alianza entre Tío Gilito y Donald, ni mucho menos. Al humillar a Rockerduck, considerándolo indigno de una pieza arqueológica, le devuelve a Tío Gilito su título de primer coleccionista del mundo.

Martina aprovecha la oportunidad para poner un velo en el tema de la autoridad: recuerda a los sobrinos que deben obedecer a Donald, pero también a los principios de los Jóvenes Castores. « Siempre debemos obedecer”. Esta forma de actuar contrasta curiosamente con el afán destructivo del primer episodio.

Sin embargo, Patomas arruinará a la vez a Rockerduck y a Tío Gilito en el episodio 5, y defenderá su cuartel general contra la alianza de los multimillonarios en los episodios 7 y 8. Por tanto, Martina no ha renunciado del todo a su posicionamiento político. Simplemente, ya no aparece como un principio de acción. En los episodios 6 y 10, singularmente, Patomas lucha contra los proscritos y ayuda a Tío Gilito a acaparar tesoros perdidos. Se ha convertido en el aliado objetivo del capitalismo. Un defensor de la propiedad, un guardaespaldas de Tío Gilito, un aliado milagroso para los momentos difíciles en una aventura clásica. Finalmente, en el episodio 11, los villanos son encarnados por los Golfos Apandadores, una señal de que el orden simbólico ha vuelto a la normalidad. Los ladrones ya no son adorables.

5) Patomasa, o el héroe sobrepasado por su izquierda.

Además del rescate de Tío Gilito, la contrarreforma de Patomas se basa en una innovación inesperada, vinculada a la aparición de un nuevo personaje. Este es el último paso en la normalización del justiciero.

De hecho, para explotar el éxito de estas historias, Martina tiene una nueva idea. Será el turno de Daisy de transformarse en una superheroína. En “El hilo de Ariadna” y “Patomasa contra Patomas”, la joven conoce un destino muy cercano al de su prometido. Humillada por los hombres- Donald y Tío Gilito, quienes encadenan comentarios sexistas- Daisy decide ir a ver a su amiga Genialina Edy Son, cuyos trajes y armas secretas le permitirán actuar como « liberadora de las Patolandesas ». Esta es la primera aparición de Patomasa / Paperinika. Menos popular que su equivalente masculino, ella será de todas formas el objeto de una bella continuidad en las producciones brasileñas. En esta primera historia, reconocemos fácilmente la estructura de “Patomas el diabolico vengador”. Además, si el justiciero masculino apenas se menciona en el primer episodio, tiene un papel más importante en el segundo. ¡Sorpresa! se revela tan desafortunado como Donald, y juega claramente el papel de opresor. En ambos casos, los verdaderos villanos a los que se enfrentan los superhéroes son un trío de bandidos que buscan apoderarse del depósito del Tío Gilito. La lucha de los sexos ha tomado claramente prioridad sobre la protesta social.

Epílogo

Entre la multitud, nuevos guionistas comienzan a utilizar el personaje de Patomasa ya desprendido de la responsabilidad de Martina, acabando su transformación. Será cada vez más positiva, y se convertirá en un verdadero superhéroe. Después de todo, si tiene, como Diabolik, antifaces y artilugios ultra tecnológicos, ella posee también una doble identidad que recuerda mucho más las producciones Marvel.

Uno puede subrayar que este pasado revolucionario no siempre ha gustado a Disney. Los textos del episodio original han sido modificados numerosas veces a lo largos de las reediciones con el objetivo de simplificarlas o de suavizar las expresiones políticamente incorrectas. <<Vittima dei plutocrati>> se ha convertido en <<vittima degli enventi>>, << víctima de las circunstancias>>, que de hecho no es lo mismo. En francés los nuevos traductores desde 1974 no han cuestionado la expresión << victima de los multimillonarios >>, tal vez menos política, pero han, después de todo, modificado los textos que estimaban violentos…<< ¡incapaz de enfrentarse a un mosquito reumático!>> ha dejado paso como en Italia a << ¡incapaz de adquirir lo que quiera que sea!>>. Entre la multitud, nuevos guionistas comienzan a utilizar el personaje de Patomasa ya desprendido de la responsabilidad de Martina, acabando su transformación. Será cada vez más positiva, y se convertirá en un verdadero superhéroe. Después de todo, si tiene, como Diabolik, antifaces y artilugios ultra tecnológicos, ella posee también una doble identidad que recuerda mucho más las producciones Marvel.

Conclusión

¿Qué lecciones se pueden sacar de estas pequeñas reflexiones? Puede ser que la evolución del personaje no se haya hecho sin vuelta atrás. Pero también que el camino siempre se ha hecho en el mismo sentido, hacia una integración en el universo mayoritario. Que el reconocimiento del personaje en el interior de la historia lo ha acompañado en forma de icono, y de ahí, su transformación. Que el renunciamiento político no ha tenido lugar más que cuando la lucha ha sido desplazada a una intención política nueva, como si el combate, sea cual sea, valiera más que la preservación de la lucha pasada.

Uno no puede, del caso de Martina y su personaje, hacer una ley sobre la aparición de todos los héroes de la cultura popular. Pero a mí me parece que tenemos aquí un caso de escuela de contradicciones entre innovación y tradiciones, entre coherencia global e identidad personal.

Me parece útil también subrayar que el gusano estaba ya en la fruta de los primeros episodios. Sin duda, la lógica del serial no permite a un personaje sobrevivir, sin adaptarse a la coherencia interna de su universo.

Para profundizar

ttp://www.salimbeti.com/paperinik/en/origins.htm

http://www.papersera.net/articoli/aIn4.php (una comparación precisa de las diferentes ediciones del primer episodio de Paolo Castagno)

http://theadamantine.free.fr/fantomialdetdarkshadows.html

(donde Harry Morgan protesta contra la calidad de impresión de las reediciones francesas)

Topolino e il fumetto Disney Italiano, par Andrea Tosti, Tunué 2011

Paperinik, ou comment les Italiens sont parvenus à mettre des pantalons à Donald Duck, par Gianni Haver et Michaël Meyer, dans BD-US: les comics vus par l’Europe, Infolio 2016

Clément Lemoine
Clément Lemoine est né en 1980. Professeur-documentaliste de son vrai métier, il aime bien aussi lire des illustrés. Ses scénarios ont été publiés dans Paru-Vendu, Piskopat et les collectifs de l'association Onapratut, dont il est cofondateur. En tant que critique, il a participé à BDSélection, 9e Art/Neuvième Art, Parutions.com et Papiers NIckelés. Il est également l'auteur d'une comptabilité des traducteurs et traductions dans l'œuvre de René Goscinny, "Versions originales" (SCUP 2013). Avec Michael Baril, il s'intéresse tout particulièrement aux détails de l'histoire de Lucky Luke du vivant de Morris.

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